enero 30, 2008

Anomalías en examen de residencias médicas

La venta del Examen Nacional de Residencias Médicas –escándalo que derivó en una breve suspensión– continúa; además del proceso amañado, los aspirantes a especialistas médicos se enfrentan a un campo laboral nada alentador

Paulina Monroy

Interrumpidos, los galenos que presentan el 31 Examen Nacional de Residencias Médicas (Enarm) en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México –que reúne la mayor cantidad de aspirantes, pues 900 doctores presentan su pase a la especialidad– abuchean al secretario de Salud, José Ángel Córdova, quien desde muy temprano hace un recorrido por las sedes para vigilar la aplicación del Enarm. Diatribas e inconformidades se oyen luego de su llegada.

Desde el podium del Auditorio Raoul Fournier, les garantiza que el proceso de selección va a ser imparcial y que el examen que estarían presentando no es el mismo que aquél otro falso, el que se presentó en televisión: “No habrá ningún otro factor que incida para que alguien ocupe el lugar que les corresponde, sino su propio esfuerzo”.

Tan breve fue su visita a Ciudad Universitaria, como lo fue en la Universidad La Salle, que recibió a 608 candidatos a especialidades médicas.

El recorrido inició en el Instituto Nacional de Cardiología, donde realizaron su prueba los doctores de Tabasco. Frente a los medios de comunicación estima que en total un 8 por ciento de los candidatos no se presentaron al Enarm, alrededor de mil 700 médicos generales. Sospecha que a los ausentes los timaron con la venta del examen falso, motivo suficiente para faltar:

“Nuestro compromiso –expresa– es acabar con la corrupción y la ilegalidad. Debemos reforzar los mecanismos de control para evitar cualquier fuga o posibilidad de fraude”.

Explica que ya se está trabajando en un modelo electrónico de examen en línea y que los alimentos (dulces y fruta) van por cuenta de la entidad, para evitar que los doctores salgan durante la prueba, y así evitar trampas. Además, las nueve versiones de la evaluación serían resguardadas por la Agencia Federal de Investigación (AFI) desde su elaboración hasta su calificación.

En las vísperas de celebrarse el examen –realizado en dos partes el 1 y el 2 de diciembre– el 30 de noviembre de 2007 llegó al programa Primero Noticias de Televisa una supuesta copia del Enarm. De manera anónima se informó que la copia estaba en una cabina telefónica. Enseguida, el secretario de Salud negaba que fuera auténtica.

Ya en septiembre pasado, la edición 31 del Enarm había sido suspendida, pues las secretarías de Salud (Ssa) y Función Pública (SFP) descubrieron in fraganti a 200 médicos que comprarían el examen a realizarse el 7 de ese mes en un hotel de la ciudad de México. A diferencia del último, éste, según verificó Córdova, era idéntico al original.

Por ello, la Procuraduría General de la República (PGR) inició la averiguación previa AP/PGR/DDF/SPE-III/4448/07-09 por los delitos de robo y ejercicio indebido del servicio. Alfonso Gómez Tagle, único detenido y a quien se le encontraron copias fotostáticas del examen, salió bajo fianza, gracias a un amparo, el 11 de septiembre.

Pese a que la SSA anunció que se blindaría el Enarm para evitar que fuera nuevamente vendido y que se vigilaría día y noche a Talleres Gráficos de México –que imprimen el examen–, médicos denuncian que la venta continuó. Para especialistas y doctores candidatos, ello no es nuevo.





Una vieja práctica

Gustavo Leal Fernández –del área de Investigación, Salud y Sociedad de la división de Ciencias Biológicas y de la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)– indica que se conocía de la venta del examen desde hace seis años: “Se sabía que privaba la corrupción y se tenía identificado el problema. Se tardaron mucho tiempo en actuar”.

El también autor de Labrando sobre el legado de dos tradiciones, aproximaciones al médico que el país necesita refiere en su obra que en La Jornada, en 2002, lectores denunciaron la venta del Enarm en Guerrero. Miguel Romero Téllez, entonces director general de Calidad y Educación en Salud, negó que pudiera ser adquirido por persona alguna, pues estaba elaborado con las más estrictas normas de seguridad, además de estar certificado ante notario público.

“Siempre ha ocurrido y no entiendo cuál fue el motivo de tanto escándalo; se vende, se vendió y se seguirá vendiendo”, apunta Bibiana durante el receso del primer día del examen en la UNAM. La candidata ha concursado tres veces para obtener una residencia en medicina interna.

Aunque admite que no se justifica su venta, se entiende que suceda por la escasez de plazas: 25 mil 500 candidatos están contendiendo para obtener una de las casi 6 mil plazas en hospitales. En el caso de Bibiana, tan sólo en 2006 –señala– compitió contra otros 3 mil 800 candidatos a medicina interna, cuando sólo habían 700 lugares.

Para extranjeros, las plazas son aún más escasas. Mauricio Morato y Jaime Quintero, ambos bolivianos y que buscan hacer su especialidad en cirugía en México, declaran que sólo hubo siete plazas vacantes en 2006 para extranjeros que buscaban realizar esa residencia.

Según el Informe sobre el Enarm 2006 realizado por la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud (CIFRHS), presentaron el examen mil 872 egresados de la Facultad de Medicina de la UNAM, de los que sólo 521 fueron seleccionados. Mientras que de 144 galenos extranjeros que realizaron el examen, sólo fueron elegidos 45.

La Dirección General de Calidad y Educación en Salud indica que en 10 años la demanda de aspirantes se triplicó, al pasar de 8 mil 818 aspirantes en 1993 a 22 mil en 2003. En cambio, el número de plazas se ha mantenido constante desde 1991. Miguel Romero Téllez, titular de esa dependencia en el sexenio foxista, advertía en 2003 que no se necesitaban más especialistas:

“De aumentar la oferta, el gobierno federal contribuiría a generar el desempleo del médico especialista, porque al final del entrenamiento, no todos encontrarían trabajo. Inclusive ahora, por las restricciones presupuestales de las instituciones, ni siquiera se contrata el personal médico necesario.”

Gustavo Leal, también formador de médicos, sostiene que “hay un clima muy similar al que se vive respecto a las instituciones políticas del país, donde no hay confianza hacia los resultados porque los aspirantes saben de antemano que hay preferencias y escasos lugares”.

A la reñida competencia se suma la dificultad del examen elaborado por el Comité de Enseñanza de Postgrado y Educación Continua de la CIFRHS. Bibiana señala que entre las 400 preguntas sobre casos clínicos “hay reactivos exageradamente específicos y especializados. Es complicado para un médico general: ni con cinco libros a la mano encuentras la respuesta”.

Coincide Verónica, egresada de la Facultad de Medicina de la UNAM, quien también concursa por tercera ocasión. Expone que el Enarm contiene datos, como los de epidemiología, que no están actualizados.

También Andrés Romero Arteaga –médico general que ejerce en Hidalgo y concursa para una especialidad en radiología– observa que ciertas preguntas no son claras y carecen de datos, por lo que no hay elementos para hacer un diagnóstico efectivo. Además, para su preparación, sólo reciben un temario y una bibliografía.

Los resultados del Enarm fueron publicados el 13 de enero. Aprobar el examen es apenas un primer paso para los candidatos, pues, una vez aceptados, deberán solicitar lugar en las instituciones de salud que ofrezcan la especialidad. En algunos casos, tendrán que realizar otra vez un examen para ingresar.

Para quienes no sean seleccionados –advierte Leal Fernández– les espera el desempleo y la informalidad. En 2002, el Consejo Mexicano de Acreditación de la Educación Médica estimaba que el desempleo y subempleo alcanzaba al 35 por ciento de los médicos mexicanos.

Inagotable venta ilegal

A Sergio le ofrecieron en Sinaloa el examen dos veces: una, cuando estaba a punto de presentarlo por primera vez en septiembre, y otra, después de la postergación del examen que finalmente se realizó en diciembre. En ambas ocasiones, fue la misma persona. Sergio cree que se trata de un médico. De haber aceptado, el postulante que aspira a ser neurocirujano habría pagado 50 mil pesos en cualquiera de las dos oportunidades.

En el foro Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas, creado como un grupo de estudio y apoyo, los postulantes vía internet denuncian que la venta sigue imperando.

En estados como Nuevo León se comercializó el examen en noviembre. Bajo el seudónimo Dr. Dredh, el postulante expone que ya interpuso una denuncia ante la PGR, pues “muchos de sus compañeros compraron el Enarm y gracias a ellos se enteró que salubridad estaba implicada en la venta del examen en Monterrey”.

También en noviembre la Dra. Gabita declara que recibió una llamada anónima para ofrecerle de un 50 a un 70 por ciento del examen. Le dijeron que la citarían en un lugar conocido con más gente y que tendría que pagar 3 mil pesos: “¿Por qué dicen que lo está protegiendo la AFI si sigue la venta al por mayor?”, expone.

Darivus también revela que un grupo ofrecía el Enarm por 15 mil pesos y que ya había reunido a 25 candidatos citados en una casa para que estudiaran el supuesto examen. Así como el Doctor Ernesto, quien asegura que la evaluación de septiembre estaba circulando como “Simulacro Enarm Express”.

Además, diferentes usuarios del foro manifestaron que la sección de comprensión de lectura de inglés era igual a la que se había vendido en septiembre. Otros dan cuenta que en sus respectivas sedes, los candidatos terminaban muy rápido cada parte de la evaluación. Algunos más hablan de la venta no sólo del examen, sino de residencias.

Hay quienes revelan que el Enarm se vendió en 150 mil pesos en lugares como Cancún, mientras que otros lo adquirieron a un menor precio: “El examen era el mismo. A mí me lo vendieron en sólo 3 mil pesos y terminé en 30 minutos cada sección”.

Otro aspirante expone que lo acusaron de comprar el Enarm y le abrieron la averiguación previa AP/DGR/DF/SPE-III/4448/07/09, por lo que fue impedido de participar en el examen, según la normatividad de la CIFRHS. Las acusaciones las califica de falsas y asegura que no hay pruebas en su contra: “Aun así la CIFRHS decidió que todos los involucrados en denuncias quedaran eliminados hasta demostrar su situación legal”.

También Drmaurex1 recibió una carta donde le notificaban que estaba suspendido. Él recurrió a la Ssa y lo enviaron a la PGR, donde tampoco lo pudieron ayudar, pues le aseguraron que no le habían dado ningún tipo de información a la entidad.





Medicina: mercado laboral colapsado

De haberse creado cinco nuevas escuelas de medicina entre 1991 y 1998, para 2000 y en tan sólo un año se abrieron 14. Hoy hay 93 colegios y facultades de medicina. Según la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior hasta 1998 la matrícula total de estudiantes de medicina totalizaba 62 mil 63. Según Leal Fernández en la actualidad se cuentan 100 mil estudiantes de medicina.

El docente de la UAM apunta que no sobran médicos, pero sí están mal distribuidos porque hay una altísima concentración en las zonas urbanas y en las especialidades tradicionales (cirujanos, internistas, pediatras y ginecobstetras). Agrega que las escuelas de medicina venden un futuro profesional que ya no existe cuando “el mercado laboral está colapsado”.

Enrique Ruelas Barajas, subsecretario de Innovación y Calidad de la Ssa durante la administración de Vicente Fox, manifestaba que la expansión de escuelas de medicina preocupaba a la secretaría, “por lo que se prohibirá a egresados de instituciones que no tengan certificación de calidad realizar prácticas en hospitales del sector público”. Calificaba como de irresponsable que escuelas abrieran sus puertas, sin darle al egresado la opción de tener un empleo.

De las 93 escuelas de medicina, sólo 43 han sido certificadas por el Consejo Mexicano para la Acreditación de las Escuelas de Medicina. En opinión de Leal Fernández, de ser persuasivo, el refrendo pasó a autoritario. Instituciones como la Universidad Autónoma del Estado de México y la misma UAM han litigado con la dependencia respecto a los requisitos que se les exige.

Para el formador de médicos sería conveniente, como sucede en España, que el gobierno federal no abriera matrícula por un periodo y sobre todo que adecuara el perfil del médico que México necesita.

“El Estado mexicano ha abandonado a su suerte la tarea de regular la materia de la formación médica. Tanto así que la Secretaría de Salud no dispone de un solo documento público donde establezca el perfil del egresado de la carrera. Eso cómodamente se lo delega a las instituciones de educación superior y luego les condiciona la certificación”.

La responsabilidad –expresa– es de los titulares de la Secretaría de Salud, porque una universidad es responsable de su programa de estudios, pero no del mercado de trabajo ni de constituir, por sí sola, el perfil del médico que se requiere.

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